Haces un esfuerzo, que nadie aprecia, para alcanzar al resto, pero lo único que logras es cansarte más, agotarte y que te cueste aún más avanzar...
Sentir que no te quedan fuerzas para tirar de ti,
que lo que con tantas ganas empezaste te va viniendo grande,
que estás sola frente a un gran desafío que te ahoga poco a poco...
Quiero creer, que las fuerzas, las ganas, la esperanza volverán a mí, pero cuando parecen acercarse... alguien les pone una trampa para que no lleguen.
Quizás sea entendimiento lo que me falte... Porque no logro entender el por qué de todo esto. Luego estará la gente que me cuestionará el por qué en ocasiones cuento medias verdades. Esas personas nunca comprenderán que esas mentiras, como ellos lo denominan, son las que me dan un soplo de aire, un aliento más en mi día a día.
Pero comprendo que si no lo vives, no lo entiendes.
Sé que nadie de los que realmente me conocen leerá esto y quizás sea la razón de que lo escriba aquí, estoy cansada de palabras bonitas y frases de ánimo que no llevan a ninguna parte, de soñar con cosas que nunca alcanzo. Quisiera escapar a un lugar donde nadie me conociese, donde nadie esperase nada de mí, donde nadie mirase y midiese cada paso que doy...
Yo sí lo he leído.
ResponderEliminarY te puedo decir que para empezar cada persona tiene su ritmo. Unos trotan como caballos, otros saltan como ranas, otros caminan como tortugas... Pero piensa que más lento que una tortuga es un caracol, y éstos si se proponen tomar el sol aunque les cueste dos días se mueven sin cesar.
Además, según lo que he leído te voy a renombrar como galápago mejor. Un galápago (hembra) que ha salido del cascarón y necesita llegar a la orilla del mar para meterse en el agua y sobrevivir de este mundo cruel que está continuamente criticando. Pero eres un galápago fuerte, y aunque no vayas al ritmo de esos caballos, vas a otro ritmo diferente que a la vez dice mucho de ti. Porque no es fácil ser uno mismo y a la gente le gusta crear en otras lo que ellos desean, y a veces ni han intentado o ni han conseguido, para sentirse bien con ellos mismos, pero ¿qué hay de ti?
Céntrate en mirar esa orilla, galápago. Céntrate en lo que TÚ quieres.
No es necesario escapar a otro lugar, quizás es cuestión de cambiar de aires, de mirar en otra dirección, de pasar de aguas turbias,...