03 agosto 2014

Vuelta a las andadas

Y así, sin más, te das cuenta de qué pasta está hecho el mundo y a qué velocidad gira. Es en ese momento cuando miras a tu alrededor y te percatas del ritmo de las cosas, empezando a ser consciente de que no formas parte de él.

¿Acaso metiste la pata? No lo recuerdas de ser así...
¿Acaso no miras por el bien de tu gente? No lo recuerdas de ser así...

Comienzo a cuestionarme muchas cosas, pero lo admito: no sé si quiero obtener respuestas, porque no sé a dónde podrían llevarme. Aunque así no puedo seguir eternamente.
Es rara la sensación de sentirse sola estando rodeada de un montón de gente. Pero esa sensación deja de ser tan extraña cuando comienzas a creer que a ese montón de gente le importas de manera intermitente...

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